clínicamente al consumidor, debido a esto se acepta la Ha. Lo anterior se
comprueba con la media obtenida del conteo en las 36 placas de cultivo
para E. coli, la cual fue de 59 UFC/g, excediendo los valores permitidos
por el RTCA 67.04.50:17.
Estos resultados concuerdan con lo mencionado por diversos
autores. Por ejemplo, Jara (2015), reportó en su estudio que obtuvo un
conteo de 9.0 x 103 UFC/g en los mercados municipales de Ecuador. Pérez
(2016), encontró 2.0 x 104 UFC/g en el mercado de Piura, Perú. Rivera
(2018), reportó 50 UFC/ g en los supermercados de Chile y finalmente
López et al. (2020), detectaron 540 UFC/g en carnicerías de Nicaragua. En
los cuatro casos se exceden los límites permitidos por los reglamentos que
rigen en dichos países latinoamericanos, al igual que lo reportado en este
estudio.
Estos resultados indican tanto la presencia de materia fecal en la
carne molida, como las malas prácticas de manipulación de los alimentos
a lo largo de la cadena de producción que pueden ser originarias desde el
faenamiento hasta llegar a las despensas (Assis, et al., 2020).
T-Student de una muestra para S. aureus
Se establece que si existe una diferencia significativa (P<0.05), ya
que el valor de p=0.00 motivo por el cual se rechaza la Ho planteada,
aceptando la Ha, ya que, de igual forma las muestras obtenidas sí
presentan crecimiento bacteriano en cantidad suficiente para afectar
clínicamente al consumidor.
Para este trabajo se optó por tomar el valor establecido en los
apartados para carnes y subproductos cárnicos 8.2, 8.3 y 8.4 del RTCA
67.04.50:17. El cual establece que la bacteria se debe encontrar en un
valor mínimo de 100 UFC/g. No obstante, la media obtenida del conteo en
las 36 placas de cultivo para S. aureus fue de 415 UFC/g. Por lo que, no
se estaría cumpliendo con lo establecido reglamentariamente.
Existen pocos estudios sobre la presencia de esta bacteria en carne
molida. No obstante, Jara (2016), obtuvo una media de 4.7 x 105 UFC/g,
resultado que más bien sobrepasa lo encontrado en este estudio. Similares
reportes se han descrito por Thapaliya et al. (2017), quienes encontraron
hasta 9.0 x 103 UFC/g, junto con Galué y Cáceres (2018), que encontraron
valores de 8.8 x 105 UFC/g. En los tres casos se exceden los valores