solo como una intervención terapéutica, sino también como un espacio de
aprendizaje, inclusión y participación social.
A partir de referentes teóricos como Boschetti (2019), quien destaca la
equinoterapia como herramienta de rehabilitación e inclusión, y ANDRADE
(2018), que aborda los beneficios de la Terapia Asistida con Animales (TAA),
el proyecto combina actividades pedagógicas creativas con la concientización
sobre el cuidado responsable de la fauna silvestre. La propuesta también se
ancla en Baptista y Mello (2017), al priorizar prácticas inclusivas que respeten
la diversidad funcional, y en Klein y Vasconcellos (2020), al utilizar juegos y
dinámicas como mediadores del desarrollo cognitivo y socioemocional.
Así pues, el proyecto de extensión pretende alcanzar cuatro objetivos
generales. El primero es fomentar las habilidades cognitivas, motoras y
socioemocionales mediante la interacción con caballos y actividades educativas
multisensoriales. El segundo es fomentar la inclusión social, con actividades
que hagan que las personas con discapacidad, trastornos del neurodesarrollo
o vulnerabilidad social se sientan bienvenidas y respetadas. El tercero es
concienciar sobre el bienestar animal enseñando el cuidado ético de los
animales domésticos y salvajes, tanto de forma directa (talleres prácticos)
como indirecta (actividades simbólicas). El cuarto es integrar recursos lúdicos,
como juegos, cómics y arte, para aprender sobre la equinoterapia y la relación
humano-animal.
Para alcanzar estos objetivos, las metodologías deben plantearse de forma
sistemática y, para ello, se han organizado en tres ejes. El primero se
denomina Interacción Animal y Equinoterapia, con sesiones de equinoterapia
para pacientes dos veces por semana, con ejercicios adaptados a las
necesidades individuales, siguiendo protocolos de refuerzo de Boschetti (2019)